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Efectos metabólicos de la fructosa

La fructosa fue aceptada por años, como un componente benéfico de la dieta porque no estimula la secreción de insulina. Sin embargo, actualmente, se asocia con obesidad visceral, hígado graso no alcohólico, hipertrigliceridemia, insulinoresistencia hepática y aumento en la síntesis de ácido úrico. 

La diferencia entre los metabolismos de la fructosa y de la glucosa radica en los mecanismos reguladores que controlan el flujo metabólico hacia la vía glucolítica. Por una parte, la glucosa es regulada por la glucoquinasa, dependiente de la concentración portal de glucosa, por la fosfofructoquinasa que es dependiente de ATP y citrato, y por la insulina. En contraste, el metabolismo de la fructosa, ocurre independientemente de la insulina, puesto que es rápidamente procesada debido a la gran afinidad de la fructoquinasa por la fructosa y a la ausencia de inhibición por ATP o citrato. Por lo anterior, la fructosa puede entrar continuamente a la vía glucolítica y descontrolar la producción de glucosa, glucógeno, lactato y piruvato.